En 1998, el doctor Juan Carlos Villar Centeno llegó a la Universidad Autónoma de Bucaramanga para hacer parte del equipo docente de la Facultad de Ciencias de la Salud. Desde entonces, ha compartido sus conocimientos con decenas de estudiantes que con el paso del tiempo se han convertido también en sus colegas.

Villar ha realizado estudios en la Universidad McMaster de Canadá, institución donde surgió el concepto y el primer departamento de epidemiología clínica. Allí también, a principios de los años noventa, un grupo de internistas y epidemiólogos clínicos crearon el término de medicina basada en la evidencia para referirse a un nuevo enfoque de la docencia y la práctica de la medicina que definieron como “la utilización consciente, explícita y juiciosa de la mejor evidencia científica clínica disponible para tomar decisiones sobre el cuidado de los pacientes individuales*”.

A raíz de ese aprendizaje, Villar Centeno se encaminó en esta área, no solo en el ámbito académico sino también en el investigativo.

Hoy en día, el doctor Villar es docente titular de la Universidad y director de la Maestría en Métodos para la Producción y Aplicación de Conocimiento Científico en Salud (Praccis).

¿Quién es Juan Carlos Villar Centeno?

Yo me formé como médico y como especialista en medicina interna en la UIS. Luego, con el auspicio de la UNAB hice un ciclo de formación en Canadá, que se dividió en tres partes. Una, fue una especialidad en cardiología preventiva y una maestría, y un doctorado en metodología de investigación en salud con énfasis en epidemiología clínica. Desde esos inicios, en la especialidad en medicina interna, tuve inquietud por la investigación y terminé orientando la carrera a la investigación clínica donde he liderado algunos proyectos de investigación y he participado en otros.

También me he desarrollado como educador en la práctica de la medicina en evidencia. En investigación, las áreas de trabajo sobre las cuales me he enfocado son la enfermedad de Chagas, la medicina perioperatoria, los riesgos médicos de las personas que les realizan cirugías no cardíacas, (riesgos cardiovasculares), y últimamente, la práctica en salud basada en evidencia, esas son mis áreas de trabajo.

¿Por qué apostarle a esta maestría?

Yo creo que todos los proyectos tienen algo de frustración, y yo siento que al país le hace mucha falta esto. El periodo de formación en Canadá, que fue en la Universidad McMaster, donde justamente nació el concepto y el primer departamento de epidemiología clínica, luego no sorprendentemente nació el concepto de la medicina basada en la evidencia. La formación allí nos creó una especie de formación moral, de predicar lo de la medicina basada en la evidencia que es como un paradigma nuevo de la práctica de la salud, que es relativamente joven en el mundo, tiene 25 años, y que digamos, los que nos formamos en esa escuela lo llevamos muy metido y tenemos como la obligación moral de “predicarla”. Y si a eso le agregamos que llegamos a un medio como Colombia, en el caso mío la enfermedad cardiovascular era la primera causa de muerte, hay un gran ascenso de los factores de riesgo, pero el sistema de salud es muy adverso a la prevención, eso por un lado.

Por el otro, se empiezan a hacer esfuerzos de guías de práctica clínica, aparecen los Institutos de Evaluación Tecnológica en Salud (ISTES), pero faltan muchos profesionales formados en eso. Ello es lo que precisamente motiva a crear este programa, y finalmente, la propia experiencia gracias a la UNAB. Mi vida en la UNAB se transformó y se mejoró, me sentí un poco más útil, después de que hubo posgrado de medicina interna, allí creamos la cátedra de medicina basada en evidencia que se fue desarrollando, mejorando, que sabemos los estudiantes han valorado mucho, es un factor diferenciador del posgrado de medicina interna y de ese aprendizaje y frustraciones de esa docencia, también nació la idea de hacer la maestría que hoy es Praccis.

¿Cuál es el mayor reto con este nuevo programa?

El reto es el de sacar adelante un programa innovador que como todos los retos de la innovación, entra en un mercado o entorno, donde está completamente vacío. Es una oportunidad, pero también es una amenaza porque no tenemos precedentes. Tenemos el reto de ser los pioneros, que ya me ha tocado varias veces en la vida, y uno los inicia con mucha ilusión.

En teoría es racional, es apropiado, es oportuno, incluso un poco demorado para lo que venimos viviendo en la actualidad, pero es sin duda un programa necesario. Sí, vamos a hacer Praccis, un programa para que lidere ese movimiento en el país y que ayude a transformar la realidad, que los profesionales de salud sean más críticos. Por fortuna tenemos un equipo de trabajo muy formado en casa, personas educadas afuera y formadas acá. Tenemos una gran identidad de criterios en lo curricular y pedagógico, no somos muchos pero esperamos ser machos, como dice el refrán.

Tenemos un reto grande por delante, tenemos las oportunidades y desafíos y es que estamos innovando con un producto nuevo, que ha contado desde sus inicios con la confianza y el apoyo del decano de la Facultad, el doctor Juan José Rey Serrano.

*Sackett DL, Rosenberg WMC, Gray JAM, Haynes RB, Richardson WS. Evidence based medicine: what it is and what it isn’t. BMJ 1996;312:71-2.

 

Tabla Técnica

Perfil 
Fecha 
Mar 4, 2019
Tipo 
Noticia